cemigras
Nº 37 -28 DE DICIEMBRE 2009
  Agenda     |     Área Social     |     Área Jurídica     |     Contacto

Volver al boletín

Manuel Ferrer. Mauritania camina hacia su 50º aniversario

Deseo aprovechar la reciente conmemoración del 49º aniversario de la independencia de Mauritania, el pasado 28 de noviembre, para compartir con los lectores del Boletín unas breves reflexiones acerca de un país tan cercano a las islas y tan presente en ellas en el recuerdo –no quedan muy lejos los tiempos en que cientos de isleños faenaban en aguas de la Bahía del Galgo- y en el día a día que hoy vivimos, gracias a las excelentes comunicaciones entre las islas y ciudades como Nuadibú o Nuakchot, tanto por vía aérea como por trasporte marítimo.

La lógica de esos vínculos estrechos radica evidentemente en la proximidad entre el Archipiélago canario y Mauritania, un minicontinente emplazado a escasos dos centenares de kilómetros de las islas y más cercano aún si nos fijamos en los lazos afectivos:sobre todo, si dirigimos la mirada hacia Nuadibú, cuyas tradicionales relaciones con Canarias constituyen un caso paradigmático, recientemente analizado en una investigación del Centro Europeo de Estudios sobre Flujos Migratorios que publicará en breve el Gobierno de Canarias.

El simple hecho de la veteranía de la representación consular mauritana en Canarias, que se remonta a 1970 y que sigue siendo la única en territorio español, habla por sí solo del interés con que desde los primeros tiempos de vida nacional independiente se ha seguido en Mauritania cuanto se refiere a las islas.

Mauritania no constituye una excepción en su entorno y afronta un presente erizado de dificultades, al tiempo que acaricia un futuro prometedor, una vez regularizada la situación política, tras la celebración de elecciones presidenciales el pasado mes de julio, y después de la reciente y fructífera estancia en España del presidente Mohamed Uld Abdelaziz. Por eso, la importancia de un acertado tratamiento de cuestiones tan sensibles como las que se relacionan con la inmigración, en las circunstancias particularmente dramáticas que rodean la crisis económica que desde hace ya dos años se cierne sobre todo el mundo.

En efecto, en momentos tan difíciles como los actuales, cuando los efectos de la crisis siguen expandiéndose y cuando la reforma de la Ley de Extranjería despierta pasiones y suscita enconados debates en el seno de la sociedad española, la vida cotidiana de los mauritanos residentes en el Archipiélago no puede dejar de verse afectada.

Aún es reciente la visita que cursó a Gran Canaria el ministro mauritano de Turismo, a fin de impulsar un ambicioso programa de ecoturismo, en el que participa la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. No se requiere un ejercicio de optimismo para prever un desarrollo espectacular del sector turístico de Mauritania, cuya complementariedad con el de Canarias puede deparar un futuro prometedor para isleños y mauritanos, a pesar del delicado momento por que atraviesa hoy la economía mundial, y de la pesada amenaza que representa el terrorismo de Al Qaida au Magreb Islamique.

Mauritania abunda en materias primas, algunas aún pendientes de explotación sistemática. El país posee importantes reservas de petróleo y alberga yacimientos muy ricos de hierro, de cobre, de oro, de fosfatos y de uranio. No hace falta ponderar la importancia de sus recursos pesqueros, que tradicionalmente han sabido compartir con los isleños.

Por todo lo anterior, Mauritania reclama mano de obra y no puede permitirse el lujo de que sus ciudadanos emigren fuera de sus fronteras. Y confía plenamente en que, dentro de un plazo razonable, y con la ayuda de la cooperación internacional, se propicien condiciones más satisfactorias de vida que convenzan a su población de que no es preciso buscar paraísos lejos de casa.

Porque el Gobierno mauritano es consciente del drama de las migraciones clandestinas que a través de su territorio se encaminan a las islas, conformadas por ciudadanos de Senegal, de Mali y de otros países hermanos, ha colaborado siempre estrechamente con el Gobierno español a fin de detener esas salidas, aun a costa de aparecer poco solidario a los ojos de sus vecinos.

Los 3.345 mauritanos que, según los datos del padrón municipal a 1 de enero de 2009 habitan en las islas, sitúan a Mauritania después de Marruecos como el país africano de mayor peso poblacional en Canarias. Se trata, por lo general, de una inmigración con vocación de retorno, que gira alrededor de actividades económicas relacionadas con el turismo y la construcción y con el pequeño comercio de exportación. Si comparamos esas cifras con los 511 mauritanos empadronados a 1 de enero de 2000, visualizaremos con facilidad la intensa atracción que Canarias ha ejercido sobre los ciudadanos de Mauritania durante la primera década del siglo XXI.

Confío en que la cohesión social del colectivo mauritano en Canarias sea cada vez más activa y exitosa, gracias a la excelente disposición de las instituciones autonómicas, insulares y locales, y mediante el impulso de los movimientos asociativos de cuya eficacia estoy convencido. Soy también consciente de que las mujeres mauritanas –casi mil, según los datos del citado padrón- permanecen particularmente ajenas al entorno en que se desarrollan sus vidas, e invito a quienes acepten el reto a prestar un concurso entusiasta, en la medida de sus posibilidades, para que también ellas se sientan como en casa, porque entre todos hayamos derribado los muros erigidos por la ignorancia, el miedo o la desconfianza.

Al terminar estos pensamientos deshilvanados caigo en la cuenta de que me dejé en el tintero mucho que decir. Pero también lo incompleto –lo imperfecto- encierra una belleza que el gran poeta grancanario Tomas Morales acertó a expresar en aquellos inspirados versos de Las Rosas de Hércules:

“y como se ha quedado la ventana entornada,

la estancia se ha llenado de claridad lunar;

y nosotros pensamos: es nuestra bien amada

la luna, que esta noche nos viene a consolar…”

 

 

Volver al boletín

Ayúdanos a difundir nuestro trabajo:
Reenvía este boletín a las personas que puedan estar interesadas
Centro Europeo de Estudios sobre Flujos Migratorios
Deseo suscribirme

CEMIGRAS. Todos los derechos reservados,