Clemente Romero Olmedo. Tratos, rutinas y selecciones.
Hace unos cuantos días la edición internacional de El País publicó un artículo correspondiente al trato dado a migrantes o visitantes en general en los aeropuertos europeos, y la selección arbitraria y discriminatoria para el acceso o negación del mismo a diversos visitantes. En México y en toda América pasa más o menos lo mismo, sin importar que se trate del aeropuerto JFK de Nueva York, o de cualquier aeropuerto del Cono Sur.
En México, en los aeropuertos de Ciudad de México y de Cancún los policías federales, fortalecidos en sus facultades, número y capacitación durante la presente administración federal, me han detenido en diversas ocasiones para una revisión de rutina y exhaustiva de mis pertenencias y de mi persona. Al preguntarles las razones del por qué de la revisión, simplemente se limitan a decir: revisión aleatoria y de rutina.Es que usted, joven, como que no parece mexicano, más bien colombiano, además es joven, y viene solo. Claro, oficial, viajo solo porque es un viaje de trabajo, no traigo traje porque no es cómodo traerlo en el avión, y a los 35º de Cancún o Monterrey, menos. ¿A qué se dedica? ¿Cuál es su especialidad? ¿Adónde va? ¿Cuántos días va a estar por allá? De acuerdo a sus estadísticas, quizá a sus estereotipos, tengo el perfil de mulero.Cabello más o menos crespo, mil y un documentos en mano, la aparente causa. Insisten: escogemos de forma aleatoria a las personas que revisar, los patrones siempre son los mismos. Al preguntarles cuáles son esos patrones, el silencio llega.
Si brincas al sur de las Américas, las cosas son más o menos semejantes. Los policías antinarcóticos del aeropuerto de Santiago no dudan en poner las fauces de sus perros a diez centímetros de tu somnolienta cara después de un viaje de ocho horas de viaje. Es que, caballero, no es correcto acostarse y quedarse dormido en la sala de espera. Este lugar no es para dormir. ¿Cuántos mexicanos vienen con usted? ¿Adónde van? ¿Cuántos días van a estar ¿Puedo revisar sus equipajes? Sí, claro… seguro. Segunda revisión en menos de una hora. El pasaporte verde mexicano en tiempos de propagación del virus de Influenza A-H1N1 no era la mejor carta de presentación. El pecado de no declarar una lata de mermelada de veinte gramos le costó a un amigo de viaje una multa de doscientos dólares y una revisión exhaustiva ante el temor de que tuviera Influenza A-H1N1. En el Caribe, las cosas no son muy distintas. Las revisión de equipaje en los aeropuertos colombianos es de las más exhaustivas y detalladas que alguien puede vivir. Revisión por infrarrojos, revisión por partida doble, con agentes migratorios que se rotan aleatoriamente, revisión rayos x. Si eres uno de los elegidos, pasarela en escáner que permite ver todos tus huesos, órganos vitales, grasa corporal. Si la máquina no funcionó bien, viaje directo a una segunda revisión. Apertura y degustación de cuantas golosinas y alimentos traes contigo. Los criterios de selección una vez más: aleatoria y de rutina. Los elegidos en mi caso: pasajeros con pasaporte mexicano y chino. Me despiden: muchasgracias por su apoyo don Clemente, que tenga un muy buen viaje.Lo esperamos pronto. Gracias, qué gentiles.
En el aeropuerto JFK, después de tomar tu foto, digitalizar las diez huellas digitales de tus dedos, toma de iris, las preguntas de rigor: razones de su visita, por qué, con quién, adónde, cuántos días, cuántas veces ha estado en EE.UU., por qué un hostal y no un hotel, por qué, por qué, por qué… Ante la pregunta muy cortés del por qué tantas preguntas, es que usted parece muy educado, su inglés es muy entendible y no parece mexicano, más bien árabe (¿?). Deduzco: soy sospechoso de algo. Agentes de origen afroamericano, boricua, asiático y sajón se suceden en entrevistas de pasarela de diez minutos. Cuál es el nombre de su hotel, el nombre de sus amigos, medios de transporte, por qué viajó solo y no con ellos.
En todos los casos, en las Américas, como en Europa; ya sea en el Caribe, en el Atlántico norte, el Pacífico sur, es que pareces de “A”, y no de “B”. La selección es aleatoria y de rutina. Hacen su trabajo, hacen sus selecciones. Los criterios, un misterio, las razones parecieran puras intuiciones. Intuir y creer son actos de fe. ¿En este siglo nos moveremos por la fe? Dijeron que este siglo será de fe o no será.