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Nº 39 - 08 DE FEBRERO DE 2010    
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Bolivianos en Canarias

Entre los miembros del colectivo boliviano de Canarias se registran numerosos casos de irregularidad administrativa. Se da también el caso de que muchos de los nacionales de Bolivia que viven en el Archipiélago no se han inscrito en los padrones municipales: por una y otra razón, las estadísticas correspondientes a este sector poblacional son particularmente poco fiables.

Según datos del padrón de 1 de enero de 2008, eran entonces 4.508 los bolivianos empadronados en municipios isleños, de los que 2.537 estaban en Tenerife y 1.238 en Gran Canaria. Como ocurre en otros colectivos nacionales iberoamericanos, las mujeres (2.494) superan en número a los hombres (2.014).

Los 810 escolares bolivianos inscritos durante el curso 2007-2008 en niveles de estudios no universitarios testimonian la importancia creciente en términos numéricos de este colectivo nacional: sólo once países aportan cifras más elevadas de estudiantes en esos grados de enseñanza.

Si atendemos al contexto nacional, donde a 31 de diciembre de 2008 se constata un notable incremento anual de trabajadores bolivianos afiliados a la Seguridad Social (22,20% respecto al año anterior), cabe pensar que nos hallamos ante un fenómeno de amplio alcance, especialmente significativo cuando se evidencia una tendencia a la baja en las estadísticas que reflejan la cuantía numérica de colectivos extranjeros en España.

Aunque el movimiento asociativo promovido por bolivianos en Canarias es aún un tanto incipiente, en Gran Canaria están muy arropados por Ferine y Radio Guiniguada, y la Asociación Punchay trabaja con criterio y cuenta con buenos apoyos (entre ellos, la Asociación Tarpuy). Y cuenta además con presencia en Tenerife, Lanzarote y La Palma.

No hace mucho se registraron manifestaciones de protesta de los bolivianos de Tenerife que, en vísperas de la visita del cónsul general, que reside en Madrid, se quejaban de la carencia de un cónsul en la isla desde hace casi dos años, cuando el entonces cónsul honorario, Jaime de Urioste y Arana, renunció a su puesto.

La visita que posteriormente realizó el cónsul general, Fredy Makay, no resultó precisamente satisfactoria, pues dejó sin resolver muchos problemas de documentación de los residentes bolivianos en Canarias (al parecer, ni siquiera llevó consigo el libro de inscripción para los hijos de los bolivianos, y tampoco despachó poderes). Más de ochenta personas, algunas desplazadas desde otras islas en compañía de sus hijos, se quedaron sin ser atendidas.

Son muchos los problemas que plantea la ausencia de un cónsul en Canarias. Por ejemplo, un boliviano que deba renovar el pasaporte ha de viajar a Madrid para este trámite, con el consiguiente costo económico, al quedar excluidos los bolivianos del descuento de que se benefician españoles y comunitarios residentes en las islas. Más delicada es la situación de los bolivianos indocumentados, pero que poseen arraigo en España y quieren obtener la residencia: al verse forzados a viajar a Madrid para esa gestión corren el riesgo de ser deportados.

Un nuevo y reciente viaje del cónsul general de Bolivia a Tenerife y Gran Canaria, para atender las necesidades burocráticas de los nacidos en Bolivia residentes en Canarias, ha enmendado en parte esa situación, aunque su llegada a Tenerife haya sido precedida por una convocatoria de protesta.

Información sobre bolivianos en las estadísticas del padrón municipal

 

 

 

 


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